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viernes, 17 de diciembre de 2010

Hablo de tu soledad

Ayer mientras tenía una larga e interesantísima conversación respecto a un tema y una cierta dama en particular, me vino a la mente este poema del gran maestro Benedetti. Quise ponerlo acá, esperando que llegue a donde está dirigido... llegará?

Hablo de tu infinita soledad, dijo el fulano. Quisiera entrar a saco en tu memoria, apoderarme de ella, desmantelarla, desmentirla. Despojarla de su último reducto.

Tu soledad me abruma/ me alucina, dijo el fulano con dulzura. Quisiera que en las noches me añorara, que me echara de menos, me recibiera a solas.

Pero sucede que, dijo calmosamente la mengana, si tu bendita soledad se funde con la mía, ya no sabré si soy en vos, o vos terminás siéndome. ¿Cuál de los dos será después de todo mi soledad legítima?

Miráronse a los ojos como si perdonaran perdonándose. Adiós, dijo el fulano; y la mengana, adiós.

Mario Benedetti.

jueves, 25 de noviembre de 2010

Hay dolor y existe la paz

Estoy preparando un pequeño ejercicio interesante en Facebook, pero no quedará listo sino hasta el próximo sábado, así que, mientras, les dejo este cover que tenía en borrador desde hace un montón.



Hay dolor, te lo adelanto, y existe la paz, que es tan tangible como peligrosa.

Somos más que la pura intención de unirnos. Somos resultado de días, meses, horas, minutos de certezas entretejidas por la dinámica y el azar.

Somos tiempo, materia, espacio, magnetismo, credo, error, capricho, vuelo, caída, impulso y retroceso.

Somos todo, y más que eso, somos nada.

Locura, víctima y verdugo.

Palabras, quejidos, gritos, maullidos. Y a veces somos dos sintiéndonos uno, y hay maravilla de espalda a la mierda, como pueden ser varios los ceros a tu izquierda.

Te lo adelanto, y te lo puedo asegurar, hay dolor y existe la paz.

Jaime Ades

jueves, 8 de noviembre de 2007

Si yo, tú

Si yo, tú. Si caes, yo contigo, y nos levantaremos juntos, en esto unidos.

Si me pierdo, encuéntrame. Si te pierdes, yo contigo, y juntos leeremos en las estrellas cuál es nuestro camino, y si no existe, lo inventaremos.

Si la distancia es el olvido, haré puentes con tus abrazos, pues lo que tú y yo hemos vivido no son cadenas, ni siquiera lazos: es el sueño de cualquier amigo es pintar un te quiero a trazos, y secarlo en nuestro regazo.

Si yo, tú. Si dudo, me empujas, si dudas, te entiendo.

Si callo, escucha mi mirada. Si callas, leeré tus gestos.

Si me necesitas, silba, y construiré una escalera hecha de tus últimos besos, para robar a la luna una estrella y ponerla en tu mesilla para que te dé luz.

Si yo, tú. Si tú, yo también.Si lloro, ríeme. Si ríes, lloraré, pues somos el equilibrio, dos mitades que forman un sueño.

Si yo, tú. Si tú, conmigo.Y si te arrodillas, haré que el mundo sea más bajo, a tu medida, pues a veces, para seguir creciendo, hay que agacharse.

Si me dejas, mantendré viva la llama hasta que regreses, y sin preguntas, seguiremos caminando, y sin condiciones, te seguiré perdonando.Si te duermes, seguiremos soñando que el tiempo no ha pasado, que el reloj se ha parado.

Y si alguna vez la risa se te vuelve dura, se te secan las lágrimas y la ternura, estaré a tu lado, pues siempre te he querido, pues siempre te he cuidado.

Pero jamás te cures de quererme, pues el amor es como Don Quijote: sólo recobra la cordura para morir.Quiéreme en mi locura, pues mi camisa de fuerza eres tú, y eso me calma, y eso me cura...

Si yo, tú. Si tú, yo. Sin ti, nada. Sin mí, si quieres, prueba...


Txus di Fellatio